Archivos para 23 enero 2013

La diferencia cualitativa, eje de las Humanidades digitales

Humanidades digitales

¿Qué son las Humanidades digitales? Parece una pregunta sencilla, pero en realidad no lo es tanto. No pretendo aquí decir nada especialmente nuevo al respecto ni elaborar una definición que abarque todas las posibilidades de este campo de trabajo. Pretendo, simple y llanamente, dar mi opinión a la vista de que el término tiene acepciones y aproximaciones muy distintas, dependiendo de los intereses profesionales y personales de cada investigador. No me voy a dirigir tanto, en este sentido, a quienes ya están convencidos del interés de las Humanidades digitales, cuanto a quienes tienen dudas al respecto de la rentabilidad de unas metodologías que exigen tiempo y esfuerzos que, en la medida en que se invierten en aspectos más relacionados con “lo técnico”, no se dedican a la investigación clásica en el ámbito de la Filología, la Historia, la Historia del Arte, etc.

Es frecuente que en disciplinas que caminan a caballo entre dos áreas de conocimiento haya ciertas dificultades a la hora de centrar el campo de estudio y lo es también que determinadas personas focalicen su interés o resalten la importancia del ámbito del que proceden y releguen a un segundo plano, auxiliar, aquello que conocen menos, pero hacia lo que se aproximan buscando una mejora en su investigación. Como historiador que soy, puedo decir que esto es algo frecuente en investigaciones que desde la Historia se aproximan a la Antropología, la Sociología, el Derecho, las Ciencias Políticas, la Filosofía, y un largo etcétera de otras áreas del conocimiento. En las Humanidades digitales esto se hace más complejo aún, en la medida en que no es una sola disciplina la que recurre a las Nuevas Tecnologías, del mismo modo que son también distintas las herramientas y los ámbitos de la Informática desde los que se acomete una aproximación a las Humanidades.

Por otro lado, las barreras entre las distintas disciplinas científicas son cada vez más difusas y la interdisciplinariedad, real o retórica, ha terminado por imponerse como un lugar común en muchos proyectos de investigación. Sin embargo, no por ello deja de haber quienes siguen creyendo que hay que alzar muros que preserven la esencia de cada compartimento, de cada ciencia o ámbito de estudio.

Son muchos los años que llevo trabajando en proyectos que aplican las Nuevas Tecnologías a las Humanidades y siempre ha habido críticas por parte de quienes creían que no se trataba sino de una moda a la hora de hacer lo mismo de siempre con nuevas herramientas. No han faltado voces que han calificado los trabajos en nuevas tecnologías como un “pasar papeles viejos a papeles nuevos”.

Por todo ello, creo que, a pesar de que pueda sonar obvio, conviene decir que, en mi opinión, las Humanidades digitales pivotan sobre un punto o eje central que no es otro que la diferencia cualitativa (más allá de la cuantitativa) que aporta a la investigación en Humanidades la aplicación de las nuevas tecnologías. No se trata de hacer en un soporte digital lo mismo que hubiéramos hecho en papel. Se trata de hacer algo nuevo, algo posible sólo y precisamente gracias a las potencialidades de lo digital. En este sentido, la base de cualquier trabajo está en la imaginación y ésta, a su vez, parte del conocimiento de las distintas aplicaciones y tecnologías que existen a nuestra disposición.

Se abren nuevos horizontes y nuestra obligación, creo yo, como universitarios y como investigadores humanistas es estar atentos y conocer algo que  está dando ya resultados más que interesantes.

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